“No me he dado cuenta al inicio de la enfermedad de marido que iban a desaparecer los amigos de siempre. Pensaba contar con ellos…y que me ayudarían. Pues no. Empezaron a espaciar sus visitas…primero los amigos que tenía en su lugar de trabajo y después los que de verdad consideraba como verdaderos amigos. Al cabo de 4 meses, nadie venía a visitarle.”
Las lesiones de la enfermedad trastocan un área del cerebro que se encarga de gestionar la vida afectiva…es decir las relaciones con el mundo exterior y las otras personas. Así se explica la perturbación, a menudo desde el inicio de la enfermedad, de las actividades sociales.
Su familiar les huye, incluso cuando se desarrollan en el marco de la familia, porque le obliga a captar mucha información, a adaptarse a ellas y a contestarlas. No se siente capaz de asumir esta situación y se aísla progresivamente.
Además el mundo exterior le parce un universo hostil y inquietante.