“Ya no le desea, él tampoco. Por el contrario, otras veces, le persigue por todas las habitaciones y le acosa. No hace el amor como antes; su comportamiento ha cambiado. Tiene actitudes chocantes en público; intenta abrazar o tocar a otras personas”
La sexualidad forma parte del comportamiento humano, y representa uno de los pilares en la vida de la pareja. Hoy en día se comprende mejor que las personas mayores también tengan derecho a su vida sexual. No se acaba a los 65 años. ¿Qué sucede cuando un miembro de la pareja está afectado por la enfermedad de Alzheimer?
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En la mayoría de los casos existe una disminución del deseo y de la actividad sexual por parte de la persona afectada. La apatía también se extiende a la sexualidad. Su familiar pierde las motivaciones sexuales que le empujaba a hacer el amor.
Es más inhabitual enfrentarnos a un aumento de los mismos: masturbaciones, acoso al cuidador, gestos obscenos, etc.
Su familiar sigue teniendo necesidades sexuales, pero su desorientación y su desinhibición social hacen que las manifieste cuando y donde no debe.
Estos cambios no se relacionan con la edad, el sexo, la duración de la enfermedad, la duración del matrimonio o la importancia del déficit de la memoria. Parece ser que están vinculados con un déficit emocional, una reducción de las actividades y trastornos del humor.
Hay que entenderlos como una consecuencia de la enfermedad.
Tampoco hay siempre necesidad de llegar al acto sexual. Tóquele, acaríciele, abrácele, multiplique los contactos sexuales (cójale de la cintura, de los hombros...). Estos contactos le tranquilizarán, le calmarán y le demostrarán que Vd. le ama.
Si Ud. se plantea la pregunta es que todavía hay con su cónyuge o compañero una vida sexual activa que satisface a los dos. En la medida de lo posible hay que continuar la vida sexual de la pareja.
El acto de hacer el amor con su pareja habitual sigue siendo para él o ella un placer muy importante, acceda a su deseo.
Si hay una disminución del deseo por parte de vuestra pareja, no se debe considerar como una falta de amor. Es consecuencia de la enfermedad.
No sistemáticamente.
Si los dos tenéis la costumbre de dormir en una cama matrimonial, se puede seguir así…hasta que sea imposible.
Ocurre el momento en la evolución de la enfermedad en el que predomina el insomnio de su pareja, sus despertares nocturnos incluso su agitación.
El cuidador necesita descansar. Cuando estas circunstancias existen, mejor dormir en una habitación distinta.
La disminución de memoria afecta también al comportamiento sexual. Su familiar puede querer hacer el amor varias veces al día y someterle a un verdadero acoso sexual.
Puede no acordarse de las secuencias habituales que han construido juntos, Vd. y él, cuando hacen el amor. Puede olvidar las caricias preliminares y centrarse sólo en el acto sexual.
Puede olvidar si él es el hombre o la mujer, volverse pasivo si era activo o a la inversa.
La pareja no debe huir de estos nuevos comportamientos sexuales. En la medida de lo posible, hay que satisfacerlos. Hay ciertas cosas que Vd. podrá aceptar, y otras que no.
Recuerde Vd. que su familiar no lo hace a mala intención, sino que actúa en respuesta a impulsos que ya no controla.
Su familiar se pasea en ropa de interior o se desviste en público.
Esto no es exhibicionismo, simplemente ha olvidado la importancia y la significación social de estar vestido.
Si se presenta esta situación no reaccione bruscamente, condúzcale a su habitación para que se vista o se ponga el pijama.
Explique a la gente que le está viendo que se trata de una consecuencia de la enfermedad. Pero ¡cuidado!, algunos comportamientos como el rechazo a que Vd. u otros extraños le aseen, pueden traducirse en un sentimiento de incomodidad al mostrarse desnudo.
Esta actitud puede denotar el establecimiento de una relación afectiva con la persona, sin connotaciones sexuales.
Aunque puede que su familiar haga proposiciones sexuales o tocamientos a una persona que no es su pareja (incluso si está presente).
Es un comportamiento que puede ser muy vergonzoso para todos, menos para él, que no se da cuenta que ha olvidado las convenciones sociales.
No considere estos gestos como una negación de las relaciones personales que mantienen juntos.
¿Cómo enfrentarse a esta situación?
Explique a esa persona que ha sido objeto del deseo de su familiar que su actitud es debida a la enfermedad de Alzheimer.
Esto lo hace porque obtiene un placer asegurado. Si lo hace en la intimidad, déjele hacer. Si lo hace en público, condúzcale amablemente a su habitación y explique a los demás que su familiar padece la enfermedad de Alzheimer.
En una institución, su familiar puede buscar establecer una relación sexual con otra persona de la residencia. Sea comprensivo. Esto no atenta a la afección que tenía por su padre o madre, ni a la afección que le tiene a Vd.
Vd. es el cuidador o la cuidadora: piense en su propia pareja
Vd. es la hija, el hijo, la nuera del enfermo al que cuida y tiene su propia vida en pareja.
Sepa que, en situaciones de estrés, el deseo y las necesidades sexuales decaen. Y cuidar a un familiar con Alzheimer genera muchas situaciones estresantes (incluso cuando él o ella irrumpen de noche en la habitación de la pareja).