Para una persona mayor, el dormitorio con frecuencia pasa a ser “su" habitación principal. En ella pasa la noche, naturalmente, pero poco a poco permanece en ella más horas al día.

Una habitación que debe tener un aspecto acogedor

El dormitorio es, con frecuencia, el reflejo del carácter de su ocupante.

Unos dormitorios son casi celdas de un monasterio en donde se han reducido los muebles al mínimo imprescindible. Otros, por el contrario, parecen más salones para una recepción.

Hay que tener en cuenta que esta habitación necesita ser acondicionada pero hay que procurar mantener su ambiente original todo lo que sea posible; no hay que convertirla en una habitación de hospital. Debe quedar agradable y acogedora, procurando que refleje la personalidad del ocupante.