A continuación se exponen las ayudas técnicas más útiles y de uso generalizado:

  • Calzado adecuado.

Con la edad los pies se hacen más sensibles porque la capa grasa que recubre su planta se reduce. Por ello se recomiendan calzados con suelas gruesas y flexibles. Además, la goma es preferible al cuero, por ser este último demasiado fino y rígido, y menos antideslizante. También se pueden colocar plantillas almohadilladas y añadir una suela de goma antideslizante.

El sistema de cierre debe adaptarse a las capacidades físicas de la persona que lo va a llevar. De hecho, cada vez hay más sistemas de cierre de correderas o tipo velero, como en los zapatos de los niños, que son mucho más prácticos que los cordones. Por último, cabe recordar que existen casas especializadas en calzado de anchos especiales para personas que sufren algún tipo de deformación de los pies (juanetes, etc).

 

Todos somos conscientes de los continuos avances tecnológicos que se producen en nuestra sociedad, pero no podemos evitar pensar que sus ventajas solo podemos disfrutarlas de forma indirecta en la mayoría de los casos, y que no podemos a nivel particular disponer de ellos o porque no estamos cualificados para manejarlos, o sencillamente porque están económicamente fuera de nuestro alcance.

Sin embargo la FAE ha rastreado el mercado en busca de esos dispositivos tecnológicos, descubriendo que están mucho más a nuestro alcance de lo que podríamos pensar.

Os ofrecemos a continuación algunos de dispositivos que creemos serán de vuestro interés.

Una "etiqueta para localizar a objetos y personas". Bikn, un nuevo dispositivo de localización.

Los dispositivos de localización de objetos y personas nos permiten aumentar la seguridad y ahorrar tiempo en su búsqueda.

Bikn es un sistema inalámbrico compuesto por un dispositivo (llamados “etiquetas") que se fija a los objetos o personas que queremos tener localizados, y un detector que se coloca en el iPhone (actualmente sólo funciona en este terminal móvil) a modo de carcasa.

Se pueden realizar diferentes adaptaciones o modificaciones en la vivienda con el objetivo de aumentar la seguridad de la misma (evitar caídas, por ejemplo), incrementar la calidad de vida de las personas mayores que viven en ella, etc. En el punto siguiente, dedicado a la adaptación de la vivienda, se pueden encontrar algunos ejemplos.

La adaptación de la vivienda a una persona mayor dependiente es todo un reto. En este capítulo se exponen las adaptaciones generales útiles para todo tipo de dependencia. En los capítulos de descripción de patologías se expondrán las actuaciones específicas para cada enfermedad y/o discapacidad.

 

El proyecto de reforma depende de las características de la vivienda y del grado de pérdida de autonomía y del tipo de incapacidad de quien la habita. Antes de embarcarse en grandes obras, conviene pensar lo que uno mismo puede hacer (siempre hay algún habilidoso en la familia) sin necesidad de recurrir a un profesional de la construcción: instalar una barandilla, colocar asideros en el baño o fijar las alfombras al suelo con adhesivos para que no se deslicen son operaciones muy sencillas.

En las tiendas especializadas podremos encontrar infinidad de accesorios que nos serán útiles. Existe también la posibilidad de alquilar material especial, como camas articuladas o andadores. Hay que dejarse guiarse por el sentido común. Éste indica, por ejemplo, que para una persona con dificultades de movimiento siempre serán mejores un sillón o una butaca rígidos que un mullido sofá en el que se hundirá cuando se siente y del que se levantará con gran dificultad.

Página 4 de 4