Una emocionante cinta en la que el director de 'Verano azul' retrató el alzheimer

La actriz Cristina Brondo y los expertos Luis García Sánchez y Belén González Lahera, son nuestros invitados

Domingo 11 de diciembre, a las 23:00, en La 2 de TVE

Cambiando actitudes - El coaching de las cuidadoras

Como darle un baño o una ducha - La consulta de Doña Carmina 

Hoy la actividad intelectual - Los hábitos de vida y la enfermedad de Alzheimer

¿En qué consisten? ¿Cómo afectan a la persona enferma?

¿Qué són? ¿A qué sirven? ¿Cómo constituirles? - Nos contesta el abogado. Despeja todas tus dudas, Alzheimer fácil con Radio FAE

 

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El cuidador no puede enfrentarse por si solo a la tarea de cuidar a su familiar. Necesita ayuda. 
¿Cómo conseguirla? ¿Cómo crear una red de apoyo? Nos lo explica Marían Cestau, coach, Formadora y Facilitadora de Procesos de Cambio y Aprendizaje.

In ABVD

Las "actividades básicas de la vida diaria" (ABVD) son estrechamente vinculadas a los cuidados personales: (asearse, vestirse, ir al aseo, comer…)

Son actividades que realizamos todos los días y que responden a una "rutina" personal que cada uno de nosotros ha creado a lo largo de los años. Tenemos la costumbre de comer a la misma hora, nos aseamos siempre en el mismo orden (por ejemplo, lavarse los dientes, lavarse la cara, afeitarse, peinarse).

Son actividades básicas que realizamos sin la ayuda de nadie porque somos autónomos.

 

¿Qué supone el buen desarrollo de estas actividades en una persona normal?

El primer paso es el aprendizaje. El niño aprende de sus padres como lavarse, como utilizar  cubiertos y no comer con los dedos,  como usar el servicio. Incluso aprendemos a manejar artilugios eléctricos: depiladora, máquina de afeitar…

Sabemos dónde se encuentran las cosas, para qué sirven las distintas habitaciones de la casa  (el cuarto de baño, la cocina, el servicio).

Realizamos sin problemas y casi sin pensar la mayoría de estas actividades. Son casi automáticas y nos parecen simples en su ejecución, aunque en realidad, se necesitan secuencias sucesivas para realizarlas.

 

In ABVD

Existen reglas generales que debe seguir el cuidador para que se desarrollen con éxito las actividades básicas de la vida diaria.

 

Regla 1: Organice las actividades básicas de forma "rutinaria"

Cada uno de nosotros crea, a lo largo de su vida, una rutina en el desarrollo de las actividades básicas diarias:

- solemos comer cada día a la misma hora y en el mismo lugar (comedor, cocina)

- nos aseamos según un orden casi ritual. Por ejemplo, Juan, al levantarse, empieza por lavarse la cara, afeitarse, tomarse una ducha y peinarse. Juan ha creado su rutina personal y la sigue cada día.

Vd. sabe que su familiar pierde poco a poco la memoria y que es incapaz de aprender nuevos comportamientos. La única solución es echar mano a una rutina precisa (la suya) para el desarrollo de las actividades tales como comer, lavarse, vestirse, etc.

 

En este caso, la rutina se define como hacer:

- las mismas cosas,

- en el mismo orden,

- en el mismo sitio,

- y a los mismas horas.

Esta regla es el secreto del éxito.

 

La casa está concebida para las personas que conocen las consecuencias de sus actos y son capaces de velar por su seguridad y la de los demás.

No es el caso del enfermo de Alzheimer, que pierde progresivamente o ha perdido ya estas facultades. Para él la casa se ha convertido en un universo hostil.

Es necesario que Ud. organice el espacio vital de su familiar intentando prevenir las caídas, los accidentes y hacerlo más acogedor y adaptado a las necesidades de su vida. Todo domicilio tiene zonas peligrosas: principalmente la cocina y el cuarto de baño. La lista siguiente le va a permitir repasar los puntos de mayor riesgo y sus posibles soluciones.

 

1.¿Cómo incrementar la seguridad?

Evitar las caídas:

Alfombras, felpudos: quítelos o fíjelos al suelo sobre todo en el cuarto de baño (pie de baño) y en su dormitorio (pie de cama).

Cables eléctricos: acortar los cables eléctricos para que no arrastren por el suelo.

Muebles con picos sobresalientes o con cristales: eliminarlos o acolchar los salientes sobre los que se pueda herir el enfermo.

Sillas: eliminar las sillas inseguras o aquellas en las que sea difícil levantarse.

Pasillos: quitar todos los obstáculos que puedan dificultar la circulación (sillas, armarios, etc...) sobre todo para evitar las caídas nocturnas.

Escaleras: si existe una escalera en su domicilio, tome la precaución de fijar bandas antideslizantes sobre el borde de los escalones. Ponga una barrera al principio o al final de la escalera para impedir el paso al hueco de la misma,

Alumbrado: asegúrese de que las habitaciones tengan una buena iluminación durante el día y que algunas de ellas estén equipadas de lámparas durante la noche.

Evitar los accidentes:

Objetos que no deben dejarse a mano y que deben guardarse bajo llave.

Aparatos electrodomésticos: batidoras, afilador, cortacésped, cuchillos eléctricos, tostador, etc...

Cerillas y encendedor: si su familiar quiere fumar, que lo haga en su presencia y bajo su vigilancia.

Armas de fuego.

Productos tóxicos o peligrosos: lejía, detergentes, pinturas, disolventes, insecticidas, medicamentos (incluso los que le puedan parecer más inofensivos).

Quitar los cerrojos interiores (puerta del cuarto de baño y/o asco, por ejemplo) de manera que el familiar no pueda

encerrarse.

Cada domicilio, piso o apartamento, posee sus características propias. Algunos son relativamente austeros; otros, por el contrario, parecen un establecimiento de antigüedades. Este es, frecuentemente, el caso de los dormitorios de las personas mayores, que tienen la tendencia a conservar todo.

La adaptación del domicilio favorece el que la persona mayor pueda mantenerse en su casa

Circular por una habitación llena de muebles puede ser peligroso pues los obstáculos (sillas, sillones, mesitas, etc…) pueden provocar caídas ya que el sentido del equilibrio de las personas mayores está, frecuentemente, alterado y su marcha es vacilante. Un domicilio mal adaptado no facilita nunca que la persona se mantenga en su casa.

En general, la persona encargada de cuidar a su familiar anciano es la más indicada para analizar los distintas habitaciones del hogar y para organizar el espacio donde el mayor desarrolla su vida en función de su estado y de sus capacidades para moverse, para reconocerse a sí mismo,… en una palabra, adaptar la vivienda para que el familiar sienta que continua viviendo en su casa.

 

Tener claros tres objetivos en la mente:

 

Aumentar la seguridad

Se trata de disminuir los riesgos potenciales que corre la persona mayor o que puede hacer correr a las personas de su entorno.

- Para protegerle: medidas para prevenir las caídas, tan frecuentes y potencialmente graves, y los accidentes domésticos (quemaduras, intoxicaciones por medicamentos o productos tóxicos,…)

- Para proteger a las personas de su entorno, familiares y vecinos: medidas para prevenir incendios, riesgos de asfixia o de explosión por mala manipulación del gas, …

La seguridad implica también el control de las posibles vías de escape del domicilio para evitar una salida nocturna intempestiva, así como tener aseguradas las ventanas y las escaleras si las hubiera.

 

Un apartamento puede no tener más que dos habitaciones y un piso, cuatro o más. Todas las habitaciones pueden estar en la misma planta o, por el contrario, repartirse en otras plantas: la cocina y las habitaciones de convivencia en el primer piso y los dormitorios en el segundo. El suelo de la vivienda puede ser continuo o puede haber desniveles entre las habitaciones. Son muchas las características de una vivienda que hacen de cada domicilio un caso particular.

 

El análisis que usted haga debe tener en cuenta el estado físico e intelectual de su familiar.

El análisis para detectar los posibles problemas del espacio donde se vive, puede ser más o menos fácil según las dimensiones del mismo y de su disposición. Pero además, la vida de una persona que tiene dificultades para desplazarse no es la misma que la de otra que tiene perdidas de memoria y desorientación y que se dedica a vagar por la casa.

Dicho de otra manera, el análisis no debe tener solo en cuenta su vivienda, sino tambien el estado fsico y/o intelectual de su familiar, sabiendo que su estado se agrabará progresivamente y que puede ser incapaz de hacer hoy lo que hacía bien ayer. Tiene usted que seguir esta involución y tomar las medidas oportunas.

 

Las tres reglas fundamentales

- Utilizar el sentido común

No hay una regla precisa a seguir por que las necesidades de remodelacion son muy diferentes al comparar distintas viviendas. Observe atentamente… y recuerde las tres preguntas a las que debe responder antes de tomar una decisión (ver ficha 1)

- Llevar a cabo modificaciones que simplifiquen la vida, no que la compliquen

Si usted decide cambiar la disposición de las habitaciones o de los muebles, hágalo con un sentido de simplificación. No complique inútilmente la situación existente.

- Tener en cuenta las capacidades físicas e intelectuales que conserva la persona mayor

Cada cambio debe realizarse en funcion de las capacidades residuales de la persona mayor. Si no tiene problemas de orientación para encontrar el baño, es inútil señalizar el camino. Tiempo habrá de hacerlo cuando su familiar lo necesite.

 

La caída es un accidente frecuente entre las personas mayores: andan con dificultad (por ejemplo a causa de un hallus valgus o de una coxoartrosis) y su equilibrio es tanto más inestable cuanto más problemas de visión tenga. A menudo también toman medicamentos sedantes, sobre todo para dormir, … y cuando se levantan para orinar, tienen problemas para controlar los músculos (efecto miorrelajante).

 

• Las caídas no son sólo frecuente, son graves.

Las caídas pueden ser graves de por sí, por ejemplo pueden producirse los mayores una fractura de cadera… pero sobre todo son peligrosas por sus consecuencias: la inmovilización prolongada tiene el riesgo de originar flebitis o embolias, de producir escaras en la piel, …

Sobre todo, las personas mayores que han sufrido una caída cogen miedo a moverse, a irse de paseo, temiendo volver a caerse. Así se establece la tendencia natural a no querer moverse… lo que no hará más que acrecentar su inactividad y su inmovilismo.

 

La cocina no es solo la habitación dedicada a cocinar. También es una estancia donde se vive. Ciertamente en ella se preparan las comidas, pero, frecuentemente, en ella se come, se pasan allí ciertas horas del día, y se reúne la familia. También aquí las personas mayores se sienten bien, realizando actividades aprendidas hace mucho tiempo: pelado de legumbres, preparación de una tarta, preparación de una tortilla,…

 

Una habitación potencialmente muy peligrosa.

En la cocina se acumulan numerosos elementos que pueden originar accidentes domésticos: el suelo que puede ser resbaladizo, los fuegos y el horno de gas, las electrodomésticos al alcance de la mano, los cuchillos de los cajones…

 

El cuarto de baño es una habitación que se usa todos los días, incluso varias veces al día.

Poseen una arquitectura que no está pensada para las personas mayores, sobre todo si tienen discapacidades

En general tienen un acceso dificultoso: al fondo de un pasillo lleno de cosas.

Las fuentes de problemas son numerosas: el suelo se moja y se hace resbaladizo, hay que saltar el borde de la bañera para entrar y salir de ella, las duchas tienen un reborde en su plato que hay que sobrepasarlo para utilizarla.

Todos los medicamentos de la familia terminan en el botiquín del baño.

Muchas veces es una habitación sin ventana, con iluminación insuficiente, y que no está adaptada para realizar el aseo cuando las condiciones son problemáticas o cuando se necesita la presencia constante de un cuidador.

 

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