La mayoría de las mujeres en edad de padecer la enfermedad de Alzheimer han sido "amas de casa". Esta era su actividad principal y el campo de sus responsabilidades.

Estas actividades, realizadas durante muchos años y apoyadas en una rutina diaria representan para las personas enfermas una gran fuente de alegría. Llevar a cabo (bien o mal) esas actividades permite una valoración de la persona que ayuda y un aumento de su auto-estima.

Además, las actividades culinarias son dinámicas, estimulan la vista (las verduras, las frutas), el olfato (los alimentos) y el sabor (de lo que uno lame en la punta de los dedos).