In ABVD

Las "actividades básicas de la vida diaria" (ABVD) son estrechamente vinculadas a los cuidados personales: (asearse, vestirse, ir al aseo, comer…)

Son actividades que realizamos todos los días y que responden a una "rutina" personal que cada uno de nosotros ha creado a lo largo de los años. Tenemos la costumbre de comer a la misma hora, nos aseamos siempre en el mismo orden (por ejemplo, lavarse los dientes, lavarse la cara, afeitarse, peinarse).

Son actividades básicas que realizamos sin la ayuda de nadie porque somos autónomos.

 

¿Qué supone el buen desarrollo de estas actividades en una persona normal?

El primer paso es el aprendizaje. El niño aprende de sus padres como lavarse, como utilizar  cubiertos y no comer con los dedos,  como usar el servicio. Incluso aprendemos a manejar artilugios eléctricos: depiladora, máquina de afeitar…

Sabemos dónde se encuentran las cosas, para qué sirven las distintas habitaciones de la casa  (el cuarto de baño, la cocina, el servicio).

Realizamos sin problemas y casi sin pensar la mayoría de estas actividades. Son casi automáticas y nos parecen simples en su ejecución, aunque en realidad, se necesitan secuencias sucesivas para realizarlas.

 

Para una persona mayor, el dormitorio con frecuencia pasa a ser “su" habitación principal. En ella pasa la noche, naturalmente, pero poco a poco permanece en ella más horas al día.

Una habitación que debe tener un aspecto acogedor

El dormitorio es, con frecuencia, el reflejo del carácter de su ocupante.

Unos dormitorios son casi celdas de un monasterio en donde se han reducido los muebles al mínimo imprescindible. Otros, por el contrario, parecen más salones para una recepción.

Hay que tener en cuenta que esta habitación necesita ser acondicionada pero hay que procurar mantener su ambiente original todo lo que sea posible; no hay que convertirla en una habitación de hospital. Debe quedar agradable y acogedora, procurando que refleje la personalidad del ocupante.

 

La mayoría de las mujeres en edad de padecer la enfermedad de Alzheimer han sido "amas de casa". Esta era su actividad principal y el campo de sus responsabilidades.

Estas actividades, realizadas durante muchos años y apoyadas en una rutina diaria representan para las personas enfermas una gran fuente de alegría. Llevar a cabo (bien o mal) esas actividades permite una valoración de la persona que ayuda y un aumento de su auto-estima.

Además, las actividades culinarias son dinámicas, estimulan la vista (las verduras, las frutas), el olfato (los alimentos) y el sabor (de lo que uno lame en la punta de los dedos).