El coche

"Hace varias veces que aparecen roces en el coche. Tiene problema con la palanca de velocidades. A veces se equivoca con los señales de tráfico."

Conducir un coche  supone un dilema entre el objetivo de mantener una gran autonomía para el enfermo y la necesidad de preservar la seguridad de la comunidad y de su familiar.

La aptitud para conducir se ve disminuida por los efectos del envejecimiento fisiológico: disminución de la agudeza visual y estrechamiento del campo visual, disminución de la calidad de la audición…

Aunque las personas mayores de 65 años estén menos expuestas (en número de muertos por cada millón de habitantes) que el grupo de 25 a 44 años, según los resultados publicados, queda reflejado que los enfermos de Alzheimer tienen un mayor riesgo de sufrir accidentes aún siendo en la fase precoz.

La desaparición de las tiendas de barrio tiene como principal consecuencia que dos tercios de las personas con edad comprendida entre los 55 y 75 años utilicen al menos una vez al día su coche.

 

1-¿Puede su familiar seguir conduciendo su coche?

Conducir un coche es prácticamente automático. Se puede conducir de casa al trabajo pensando en otra cosa. Esto explica que el enfermo puede conduce sin problemas durante mucho tiempo, después de haber sido diagnosticado.

Prohibirle a una persona la conducción del coche es una limitación importante de su autonomía, un "ataque" a su individualidad y un golpe fuerte a su autoestima.

Pero la conducción exige ciertas capacidades. Un conductor debe poder responder rápidamente a una situación de urgencia, lo que necesita una buena coordinación sensorial, motriz y cerebral, es decir, una buena visión, una buena audición, rapidez de reflejos, capacidad de decisión y buena coordinación.

Si su familiar conserva estas capacidades, puede conducir todavía durante algún tiempo, ya que consiste en una actividad automática de las que se conservan mucho tiempo en la enfermedad.

 

2-En caso de accidente ¿Es su familiar responsable de los daños?

Llamamos su atención en cuanto a la responsabilidad civil del conductor en caso de accidente.

Cuando se causan daños a terceros en un accidente de tráfico, la persona afectada de demencia que causó el accidente, bajo tutela o no, responde con su patrimonio de las consecuencias de sus actos.

 

3-¿Cuándo es necesario que deje de conducir?

Hay que considerar tres factores:

  • ¿Puede realizar completamente la actividad, es decir terminarla?
  • ¿Puede hacerla con toda seguridad para sí mismo y para los demás?
  • ¿Puede realizar esa actividad sin desencadenar un estado de irritabilidad o de angustia?

En el mismo momento en que Vd. responda negativamente a una de estas preguntas hay que plantearse el tomar una decisión.

Es necesario que deje de conducir cuando:

  • sus reacciones se vuelven lentas,
  • la coordinación de sus gestos disminuye, en particular al cambiar las velocidades,
  • la orientación en trayectos conocidos queda perturbada.

 

4-¿Cómo comunicarle la decisión de dejar de conducir?

Dos casos pueden ocurrir:

  • Su familiar se da cuenta de sus dificultades y decide él mismo dejar de conducir. Es el caso más favorable.
  • Su familiar no se da cuenta y es Ud. el que debe tomar la decisión y comunicársela.

En este caso:

• Háblale del problema.

Explíquele que puede perderse, que puede herir a alguien o que puede tener un accidente.

• Pídale ayuda a su médico.

Quizás su familiar acepte mejor la decisión de dejar de conducir por "razones de salud".

• Propóngale ir de compras en coche pero conduzca Vd.

• Venda el automóvil o, si ha decidido guardarlo, esconda las llaves y/o desconecte la batería.

• Permanezca firme en su decisión de prohibirle conducir, incluso si se enfada, incluso si le acusa de robarle el coche.

Tarde o temprano olvidará la existencia del vehículo.

 

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