María. Cuidador Familiar

María 61 años

Me ocupo de mi madre (83 años) desde hace dos años. Me esperaba el diagnóstico de la enfermedad, pero no estaba preparada para darle todos los cuidados en la casa. Esto requiere de mucha paciencia y amor por parte del cuidador, pues es una tarea muy agotadora. Para cambiar nos las ideas,  mi marido y yo  escogemos dos días entre semana para ir al cine, al restaurante, a la piscina o a ver a unos amigos… sin esto no lo podríamos soportar

Lo más importante para los cuidadores es encontrar un buen especialista que conozca bien la enfermedad para que pueda ayudarle a desempeñar correctamente su papel. La elección de los auxiliares que se ocupan del cuidado de mi madre en nuestra ausencia es también muy importante. Ocuparse de un enfermo de Alzheimer requiere de mucha observación para llegar a comprenderle. En nuestro caso, por ejemplo, hacía tres meses que no conseguía dormir bien.

Hemos consultado a un psiquiatra en el hospital y nos ha preguntado muchas cosas sobre su día a día y su pasado biográfico. Ella comprendió que sentía mucha rabia hacia los hombres, lo que explicaba su estado. Después de que se le pusiera un tratamiento, ya duerme mejor por las noches y ha recuperado la sonrisa. Pero para mantener a un enfermo el mayor tiempo posible en su domicilio, es esencial  conservar las tareas habituales del enfermo. Además, el apoyo de la comunidad tiene un papel importante en esta situación. Participo en las reuniones de la asociación de familias de mi ciudad, lo que me permite sentirme menos sola, relativizar mi situación y de intercambiar consejos con otros participantes que tienen las mismas dificultades que yo.

 

Comentarios FAE

  • Es un testimonio muy interesante porque ilustra muy bien:
  • El estrés del cuidador
  • La importancia de una buena relación médico-cuidador
  • La importancia de participar en las actividades propuestas por asociaciones de familiares.
Visto 5816 veces Modificado por última vez en %AM, %13 %980 %2015 %00:%Sep