Aurora. Cuidador Familiar

Aurora, 69 años

Mi marido tiene la enfermedad de Alzheimer desde hace siete años, pero lo verdaderamente difícil ha tenido lugar durante los dos últimos pues me encuentro prácticamente sola para ocuparme de él y como vivimos en un pueblo, me siento un poco aislada del mundo. La idea de internarle en una residencia podría haber sido acertado, pero nos resulta tremendamente caro. Afortunadamente, puedo sacar algo de tiempo para mí porque participa a un centro de Día.  Cuando acude al centro (3 veces por semana), aprovecho para tomarme un café con alguna amiga o hacer recados. La verdad es que me sienta muy bien, me permite despejar un poco la cabeza. 

 Yo aconsejaría a todos aquellos que viven con o cuidan a un enfermo de Alzheimer, el permitirse dejar a su familiar en algún centro de día para sacar un poco de tiempo para ellos mismos. Si no, en casa solemos poner canciones antiguas de nuestra juventud para cantar los dos juntos; le pongo algunos ejercicios recomendados por el  terapeuta ocupacional  y alguna vez me ayuda a pelar las judías verdes. 

El objetivo es mantenerle estimulado. Esto requiere de mucha paciencia, sobre todo por la tarde, que es más complicado mantener su atención sobre las tareas que llevamos a cabo. También asisto con regularidad a las reuniones que organiza Alzheimer España para poder compartir e intercambiar ideas y consejos con otros familiares en mi misma situación. Lo ideal es tener a alguien que te ayude, pues es muy probable que el cuidador sea absorbido por los cuidados y la atención que requiere su familiar enfermo, y pierda sus relaciones sociales y de amistad. Por suerte, cuento con varios amigos que me ayudan, para mí es tremendamente importante. Mi hija también arrima el hombro, y viene a casa a echarme una mano cuando tengo que salir de casa para hacer recados. Se ocupa de mi marido y además se encarga de las chapuzas y arreglos del hogar, es sin duda una ayuda indispensable.

 

Comentarios de la FAE:

  • Es muy importante poder sacar tiempo para uno mismo. La tregua que permite a Aurora el dejar a su marido tres veces por semana en el centro de día, le da la posibilidad de descansar y tener un poco de tiempo para hacer sus cosas.
  • La importancia de llevar a cabo actividades que atraigan la atención del enfermo y que además le estimulen, como por ejemplo, recordar las canciones del pasado y cantarlas en voz alta.
  • El apoyo de amigos o familiares es clave para evitar el temor a la exclusión social y a la pérdida de relaciones. 
 
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